sábado, 17 de marzo de 2012

Francis Morazan y la Educacion


Morazán  tuvo la desgracia de nacer y comenzar a formarse en una época en que a España le convenía mantener a sus colonos en perpetuo estado de ignorancia, por eso eran casi nulos los medios de educación en Honduras y en el resto de las Provincias del Reino de Guatemala; en ese contexto, en su ciudad natal Tegucigalpa, que contaba con unas seis mil personas, se vió obligado a aprender sus primeras letras y nociones de aritmética, así como dibujo y Gramática Latina e Historia, en escuelas privadas sostenidas con la colaboración de los padres de familia. Aprendió el francés en casa de don Dionisio de Herrera y así pudo leer en ese idioma las obras de los grandes enciclopedistas de Europa, especialmente de los iluminados Hobbes, Locke, Montesquieu, Rousseau, Voltaire y Diderot; así como de los hombres de la Revolución Francesa, principalmente Taillerant, Sieyes, Robespierre y Condorcet. Pero es necesario resaltar que pese a que Morazán no fue a la escuela pública, porque no la había, desde las posiciones que ocupó sí se preocupó por que se establecieran tales escuelas. 

“La educación es el alma de los pueblos y abono de los ejércitos de la libertad.”
Estudiar  el pensamiento de Morazán resulta paradójico porque a pesar que fue una persona que no tuvo acceso a una educación sistemática, extrapolo los fundamentos políticos  filosóficos de los estadistas europeos a una  región recién independizada.
Como autodidacta se formo en la  biblioteca privada Lic. Dionisio de Herrera.
Durante la colonia la educación fue escolástica impartida en los conventos y monasterios.

 
Se caracterizo por:
v  Elitista al servicio de los peninsulares y criollos terratenientes.
v Centroamérica contaba con  dos Universidades; una  en León Nicaragua y la de mayor renombre en la ciudad de Guatemala cede central del gobierno colonial.
v Fuentes primarias de la nutrición intelectual de Morazán,
      Enciclopedistas Franceses, promotores del iluminismo son:
       Tomas Hobbes,
       Charles Montesquieu,
      John Locke.
      Voltaire.
      y Juan Jacobo Rousseau, entre otros.

Ideas que revolucionaron tanto a Europa como a América porque se trataba de la formación de los estados nacionales, de la división de poderes en los que la educación era el pilar fundamental para la difusión y el reconocimiento de los derechos políticos esto significaba que las colonias en su afán de independizarse tenían que romper las estructuras del régimen feudal e instaurar el sistema capitalista.

Como ministro general del estado, Francisco Morazán e1 11 de noviembre de 1824 comunicó al ciudadano jefe político intendente de Tegucigalpa que pusiera a las municipalidades de su mando un término perentorio de un mes para que evacuaran los informes relacionados con escuelas que el congreso había pedido al poder ejecutivo. Se consideraba que la educación de la juventud era un objeto privilegiado y que para dictar medidas para formar establecimientos de enseñanza pública se necesitaba que el gobierno exigiera a todas las municipalidades del estado que dieran “noticia de las escuelas que había en sus respectivos pueblos, el número de alumnos de que se componía cada una, qué ramos abrazaba la enseñanza, qué método se había adoptado, qué dotación o salario tenía el maestro, si estaba al día, si se experimentaban adelantamientos y si la escuela estaba provista de lo necesario, que igualmente informaran, en qué pueblos no las había, qué medidas se hubieran tomado antes para que las hubiera, qué inconvenientes se habían presentado, qué medidas habría de removerlos; y qué fondos particulares o recursos tenían los mismos pueblos con que pudieran establecerse las que convinieran”. 

En 1830, dos meses antes de tomar posesión en Guatemala como presidente de centroamérica, Morazán como jefe supremo de Honduras decretó la Ley sobre la protección de los establecimientos de enseñanza pública e hizo varias consideraciones; primero: que la propagación de las letras es uno de los principales y más interesantes objetos que llaman la atención y cuidado, protegiendo los establecimientos de enseñanza pública por cuantos medios estén a su alcance y las circunstancias permitan, hasta ponerlos en un estado capaz de producir los hombres ilustrados que deben dictar leyes al pueblo centroamericano, dirigir los destinos de la patria, dirigir las diferencias domésticas de sus hijos y comandar sus tropas, destinadas a defender la independencia, la integridad de la nación y las libertades públicas, segundo: que para conseguirlo es necesario comenzar por arreglar las escuelas de primeras letras sistematizando su enseñanza de una manera que pueda producir los efectos benéficos con que se establecieron, tercero: que esto solo puede lograrse por medio de un plan general que al mismo tiempo destruya los funestos abusos que ha introducido la ignorancia, que al unísono se señalen en él los libros en que debe adquirir la juventud sus primeras ideas; y cuarto: que estas deben comunicarse por hombres aptos, de buenas costumbres y adictos al sistema.

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